Calificada como la mejor operación militar de rescate de rehenes que plasma la historia. La acción tuvo lugar tras la toma de la embajada japonesa por el grupo terrorista MRTA.
La ceremonia se desarrolló en la Plaza Mayor de Tumbes, escenario donde se rindió homenaje a Juan Valer Sandoval, tumbesino que lideró dicha operación y se inmoló por el cumplimiento de su misión.